24.7.13

Este jueves, relato. El Bosque




Metrópolis, 25 de Julio de 2013

Editorial. 
Hace tres siglos, en las notarías se amontonaban documentos con el inventario de los objetos personales que dejaba cada difunto. Apenas se hacía referencia a una docena de ellos en cada legado.
Hoy, trescientos años después, cada ciudadano occidental almacena algo más de 50 muebles para uso personal. Las fábricas producen sin interrupción millones de muebles cada año, usados, revendidos, olvidados y finalmente tirados.
Si cuesta imaginarse al Planeta como un enorme contenedor de desechos acumulados, es más inquietante pensar de donde sale toda esa materia prima, que robamos a la naturaleza y devolvemos en forma de basura, la mayoría de ella, sin un plan riguroso de reciclado.
De todos es sabido que la materia no se destruye, sólo se transforma…
¿En qué la estamos transformando nosotros?


Relato de Lois.

Florencia entró a la oficina el día más gris del año. Era el Sol que entraba con una gorra roja y minifalda por la puerta principal. Su bufanda verde se le atravesó a Javier, mucho más que la roja del River Plate de sus amores.

Como buen adolescente, con las feromonas en plena revolución, no hizo más que tonterías para llamar la atención de esa morocha que logró quitarle el sueño, el gusto por las hamburguesas, y a quien le oyó hablar de Brahms y googleo todo lo que pudo averiguando quien era ese grupo de rock.
La veía y se le caía la baba hasta que algún compañero lo hacía reaccionar y terminaba por chupetearse los efluvios provenientes de sus glándulas salivales, de los otros trataba de disimular sus consecuencias...

Como buen iluso, le tiraba avioncitos de papel con mensajes que la muchacha con aires de diva y sabiéndose deseada, despreciaba haciendo de ellos un bollo y lanzándolos a la papelera.
Un día, Javier, en un rapto de cordura, tal vez la última que queda antes del último estertor antes de morir de amor, la encaró de frente y directo:
-Mira Flor, estás tirando con ese papel mi corazón y mis sueños. ¿Y sabes una cosa? El papel no es basura... ni siquiera tu desprecio logrará que un papel sea mugre acumulada en un tiradero. ¿Y sabes más? Hay gente que recoge estos papeles y hace obras grandiosas. Así que andá, recogé tus aires de grandeza y embolsá todos los papeles que haya en esta oficina y donalos al Garrahan (*)  con eso ayudarás a muchos y quizá aprendas algo de la solidaridad por un mundo mejor. Yo... no soy nada, pero ya llegará mi momento porque soy de buena madera. ¡A vos... todavía hay que hacerte algún arreglito!


Relato de Clark.

El bosque ilustrado o cuando los árboles eran el papel natural, donde los románticos, nostálgicos o enamorados escribían sus sentimientos:
Ángel, pastor de ovejas manchego, grabó en un chopo: “Ángel ama a Rosario”
Koldo, emigrante vasco en Oregón escribió en un Abedul: “Ama, egiteko memoria dut”
Serafín, viajante de comercio cántabro dibujó en una Sabina un corazón atravesado con una flecha y las iniciales: “S y M”
Marçel, anarquista catalán exiliado en Francia, escribió en un Haya: “Només amb la meva solitud”
Ptolemy, repatriado keniano grabó con sus uñas en una acacia al sur de Nakuru: “Nyuma, nyuma siku moja“
Adilson, indígena de la amazonia brasileña, talló en una Jacaranda: “Invertendo a minha floresta”

Hoy en día, sólo en Estados Unidos, están catalogados más de 20.000 árboles a través de sus tallas en California, Nevada Y Oregón.

Fuente de Información: University of Nevada Press y archivos de The Daily Planet's Bloggers.






15 comentarios:

JACC dijo...

Si pensásemos en las consecuencias de nuestros actos, los más simples, en el medio ambiente quizás actuásemos de otra forma. Enhorabuena por los relatos

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Creo que está más logrado el relato de Lois, aunque como buena habitante de Metropolis debe saber que así no se impresiona a una mujer. No alcanza con proclamar ser de buena madera, es mejor demostrarlo. En Metropolis, eso significa enfrentar a un villano.
Además ella no tiene obligación de aceptarlo, menos cuando le hace ese planteo ofendido.

Montserrat Sala dijo...

Los dos relatos me han parecido muy buenos, pero sin duda lo que me ha gustado mas ha sido la reflexión sobre deshechos y ecología. muy intersante.
Saludos y feliz jueves de jueveros

Tracy dijo...

Relatos con mensaje aún más interesante.

Natàlia Tàrraco dijo...

Millones de toneladas de madera en muebles o convertida en papel, eso pasa factura, se verá, se ve.

Al chico le salió la respondona y con razón, a la pava esa había que estirarle las orejitas, poca broma con el avión amoroso, a reciclarlo y a ella, chula, que le den.

Si los árboles juntaran todos los corazones y mensajes grabados, juntarían una enciclopedia de los más sinceros deseos.
Besitos por dos.

Lucia M.Escribano dijo...

Dos buenas lecciones nos dais amigos, si tomasemos buena nota aun estariamos a tiempo de salvar alguna parte de nuestro bello planeta, antes de convertirlo en un estercolero.
Besos a los dos.

Auxi González dijo...

No se puede llamar la atención sobre nuestros abusos contra la Naturaleza de una manera más delicada y hermosa. Gracias.

Carmen Andújar dijo...

Estamos acabando con la naturaleza y no nos damos cuenta, quizás cuando nos demos será tarde.
los dos relatos nos presenta un perfecto mosaico de la realidad.
Un abrazo

Neogéminis dijo...

Ingenioso giro que le han dado al tema, chicos!...el bosque corre riesgo de ser exterminado por el despropósito de nuestros excesos.
Un abrazo

Pepe dijo...

¿De verdad son necesarios tantos muebles? y aunque lo fueran, ¿tan difícil es reciclarlos una vez que dejan de cumplir la función para la que fueron adquiridos?.
En cuanto al eterno enamorado, pìenso que no son los papelitos el mejor argumento de conquista.
Y, como hoy me levanté algo escéptico, me pregunto cuantos de esos corazones siguen siendo fiel reflejo del amor que motivó su grabación.
Un fuerte abrazo.

Sindel dijo...

La introducción deja pensando en que deberíamos tomar conciencia de una vez y cuidar más la naturaleza.
El primer texto me encantó, ese final que no se espera, yo creo que la chica después de eso debe mirar al compañero con otros ojos. Con respeto.
El último relato me hizo acordar a algunas tallas que yo misma hice alguna vez, y de cuyas historias es todo lo que ha quedado.
Un placer leerlos chicos, una entrada sin desperdicios.
Abrazo enorme!!!

censurasigloXXI dijo...

Pues no tienen la culpa ellos sino quienes adquieren el producto...

Un beso a los dos, compañeros.

San dijo...

Un zarandeo a la conciencia, reciclar y si es posible aprovechar hasta donde se pueda.
Dos textos a la altura de tremendos reporteros.
Abrazos y aplausos.

Liwk dijo...

Muy disfrutables las dos entradas. La idea de los grabados me ha fascinado y la historia de Florencia y Javier me ha parecido más cierta y recurrente de lo que me gustaría.
Excelentes jueves.
Un abrazo.

Adelfa Martìn dijo...

Realmente hermoso, texto, contenido, imàgenes... ¡todo! Mis sinceras felicitaciones...

saludos


Este, es un trabajo realizado por dos reporteros de ficción, que con la mayor de las indisciplinas, pretenderán entreteneros con sus informaciones sobre la actividad en nuestro virtual espacio Blogosférico.

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