28.6.12

Este jueves, relato. "En el zapato de otro"



Metrópolis, 28 de Junio de 2012 
Editorial


El zapato que habito... no me quita el sueño; es más, me reconforta.

Mi zapato y yo hemos crecido juntos. Y sí, muchas veces le he sido infiel. Una infidelidad leve, transitoria pero necesaria siempre que he tenido que medirme en el interior de otros zapatos.

No es un asunto banal meterse en el zapato ajeno, te vacías un poco de tu piel, te reinventas una medida y te peleas con el calzador, pero si lo consigues, hasta es posible que a alguien le sirva de algo. Pues el objetivo no es que a nosotros nos valga, que también, sino que la idea brille e inventemos colores que no existen.

Ponerse en el lugar del otro es una sana autocrítica. Ampliamos la perspectiva y vemos con mas detalle y claridad. Sentir apreturas ajenas e intentar estar cómodos en ellas es un difícil ejercicio de generosidad y madurez. Después de ello, nuestro ombligo ya no es objeto oscuro de culto y admiración.



La Enseñanza.

Un empresario norteamericano del negocio del calzado, envía a sus dos mejores jefes de ventas a África para hacer un Estudio de Mercado.
Cuando regresó el primero, comentó: "No hay negocio en África, nadie usa zapatos"
En cambio el segundo sentenció: "Es un excelente mercado para invertir, nadie tiene zapatos"

Algunos zapatos famosos:

"Murieron con las botas puestas"

"El gato con botas"

"Estas botas, no son para caminar"

"Las sandalias del Pescador"

"Con la muerte en los talones"

"Tacones lejanos"





19 comentarios:

Natàlia Tàrraco dijo...

El primer texto medita calzado en otro calzado, propone un ejercício que debería ser frecuente aunque nos apriete el empeine, a la larga los zapatos, por muy distintos que sean estan hechos de piel, diríase que humana.

Buena recopilación de pelis con título de calzados, variedad de temas, de géneros, de colores y formas, como la vida misma aunque sea ficción, no lo es tanto.

Besitos a repartir queridos reporteros, os saludo descalza y contenta.

Marta C. dijo...

Me ha encantado tu reflexión. Muy mesurada, pero también muy acertada. Esta semana estamos todos reflexionando mucho, que ya nos conviene a veces, y creo que todos, más o menos, vamos a llegar a la misma conclusión: que es muy difícil pero que es imprescindible para relacionarnos con humanidad ese ejercicio cotidiano de empatía, asignatura que debería ser obligatoria en la vida. Un placer leerte. Besos.

censurasigloXXI dijo...

Ponerse en el zapato de otro vale también para criticarle, porque no los limpia, porque no los pule, porque es un presumido, un snob o un adinerado, o un roñoso que anda siempre con el mismo zapato, o con el mismo barro pegado de hace un mes, o porque canta la Traviata aromática...

Un zapato dice mucho de quién lo calza, amores.

Besito y café doble.

Neogéminis dijo...

Muy buen paseo por distintas opciones de calzado!...y bien vale tener en cuenta que no siempre es fácil y acertado juzgar a otro por los zapatos que luce! a veces las condiciones exteriores son las determinantes!!!ejejeje

Un abrazo, reporteros!

G a b y* dijo...

Genial! Desde la reflexiva exposición de meter el pie en zapato ajeno (cosa que sin dudas merece decisión y aceptación de las consecuencias, amén de un poco de esfuerzo -ante todo si el zapato es más chico que nuestro pie).
La enseñanza, realmente buena, es que en el enfoque correcto están los resultados: los beneficios o fracasos... y qué decir de la cartelera! jaja! Hay que tener muy buena memoria cinematográfica!
Un gusto leerlos amigos reporteros!
Besos al vuelo, -van descalzos!
Gaby*

Fabian Madrid dijo...

Parece un blog distinto a todos los demás. Un texto muy ágil y abierto.
Felicidades

Pepe dijo...

Me gusta sobremanera esa conformidad con el zapato propio. Ese hacer incursiones en zapatos ajenos no para renunciar al propio sino para ampliar nuestra óptica, para experimentar y comprender las sensaciones que esos otros calzados puedan proporcionarnos, volviendo posteriormente a la confortabilidad que nos proporciona el zapato adecuado, nuestro zapato, aquel en el cual nos encontramos como pez en el agua o como pie en cómodo zapato.
Un abrazo.

maria jose moreno dijo...

Uno ha de estar conform con los zapatos propios y si no a cambiar que para eso somos plásticos y no tenemos que quedarnos inmóviles. La iconografía perfecta.
Besitos reporteros

Teresa Oteo dijo...

Me ha gustado mucho lo de los jefes de venta, es así, cada uno vemos las cosas de diferente manera y eso nos enriquece.
Buena reflexión.
Besos, reporteros dicharacheros.

San dijo...

Calzar zapato ajeno no es agradable aprieta o está holgado, pero necesario ejercicio, hay que intentar entender lo que en aparciencia no es entendible.
Me gustó el ejemplo, dos formas de ver una misma situación, me quedo con que el mercado es perfecto nadie lleva zapatos.
De nuevo los reporteros en su justo punto.
Besos.

Luis Rodriguez dijo...

Difícil tarea la de sentirse en los zapatos ajenos, pero noble ejercicio como dice el texto. Aporto una película que trabaja Cameron Díaz "En sus zapatos", no les va a cambiar la vida ver la peli, solo es un título más al listado de calzados famosos. Saludos desde Uruguay

Cristina Piñar dijo...

¡Que difícil resulta ponerse en los zapatos de los demás cuándo a veces incluso nos aprietan los nuestros propios! Lo importante es estar agusto con nuestro calzado y saber aceptar el de los demás aunque sea complicado meterse en él. Buena reflexión. Besos.

Sindel dijo...

Excelente de principio a fin, el primer texto más reflexivo. Y el segundo muestra dos puntos de vista diferentes que nos dejan pensando.
Un abrazo.

Gastón Avale dijo...

inventemos colores que no existen.... recuerdo haber pensado exactamente esa misma idea... porque alude a la imaginación, a que no todo es como uno lo ve y que hay cosas que uno ignora y por eso debe existir la humildad y la conciencia de que ponerse en el lugar del otro vale para crecer un poco más... sin dudas las últimas palabras, el que ve el negocio y el que no lo ve es increible... muy buena enseñanza! un beso, me encantó este relato!

Any dijo...

Si que es un ejercicio de generosidad ponerse en los zapatos de otro, como cuesta!

Creativos periodistas, que buen recuento cinéfilo de zapatos. Estaba pensando en alguna película nacional que incluya zapatos ... pero no se me ocurre ninguna.
Si recuerdo al personaje de Hombre Mirando al Sudeste, una mujer que cambiaba de identidad al cambiar de zapatos.
Un abrazo a los superhéroes

Ceci dijo...

¡Excelente reflexión!, nada como obligarnos a desviar la vista de ese oscuro punto de devoción personal...Ja!
Muy buena la recopilación de cine y zapatos, aunque la de Cary Grant aquí se llama Intriga Internacional, pero bien recuerdo los zapatos de Cary Grant y los pantalones que le quedaban un poco altos y dejaban ver el blanco de sus zoquetes, ¡la moda de la época!
Saludos reporteros

Encarni dijo...

Interesante reflexión o mejor dicho reflexiones, porque la variedad de zapatos es tan amplia como personas hay.
Genial las peliculas, me ha encantado. (El cine me encanta, jeje)

Besos a repartir.

Juan Carlos dijo...

El editorial sencillamente perfecto.
La enseñanza, lección de lo que es ilusión y creatividad. Y más cosas, pero de momento se me han ocurrido solo esas dos.
Abrazos.

Tyrma dijo...

Lo de llegar tarde tienes sus desventajas...¿Que digo yo ahora?
Tal vez has sido el único que se ha calzado sus zapatos, sin callos ni durezas nos abres otra puerta.
Me ha gustado leerte.


Este, es un trabajo realizado por dos reporteros de ficción, que con la mayor de las indisciplinas, pretenderán entreteneros con sus informaciones sobre la actividad en nuestro virtual espacio Blogosférico.

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