5.6.13

Este jueves, relato. Leyendas urbanas.



Metrópolis, 6 de junio de 2013

Editorial.

"En todos lados, cuecen habas..."
En todos lados pasa lo mismo y es por eso que también en la blogósfera hay leyendas urbanas que han tomado cierto vuelo.
Eso comentábamos en la redacción del Daily, café y mate de por medio a propósito de la propuesta de Judith, y apostábamos por cuál podría ser la leyenda urbana más conocida o popular.

Lois se propuso rescatar la leyenda de la nacionalidad de Carlos Gardel por la que han corrido ríos de tinta de uno y otro lado del Río de la Plata, cuando advirtió que Alfredo, el de La Plaza, la rescataba para sostener con sobrados argumentos que Gardel era valenciano, y que con la complicidad de Casss, la del Balcón, documentan sobradamente sobre el mito del que fue el mejor cantante de tangos de la historia, y ambos, portadores de sus propias leyendas, el uno de Elegante y la otra de Dulce, postean para el “Jueves”, que también es una leyenda urbana de primera categoría, donde un grupo de adictos relatores se reúne semana a semana en torno a una  propuesta literaria.
Su fundador Tésalo, otra leyenda urbana, porque… ¿alguien sabe cómo es, o lo ha tocado alguna vez? Y qué me decís de sus normas, estas más que una leyenda son una utopía, códigos que se citan en lugar preferencial con toda suerte de detalles, pero que nadie cumple.

Dicho todo esto, a modo de explicación, pasamos al informe-relato (que no relato informe o amorfo) en el que con sólidos y documentados argumentos rebatimos de plano, en forma vehemente y enérgica la teoría de que Gardel era fallero.
Fallas, Gardel las tuvo como todos, pero de ahí a decir que era valenciano… Vamos… Maestro, un poco de cordura y beba menos Agua de Valencia, que le está haciendo estragos…


Relato.

“Allá lejos, no sé dónde.

“Non era una voce, era un miracolo” decían de Rufo Titta. Era un grande, tan grande que era capaz de detenerse a cantar junto a aquel pibe de diez años, que merodeaba el teatro, corriendo los muebles de escena con tal de saborear las mieles del arte lírico en el Ópera de Buenos Aires. El célebre cantante simpatizó con ese joven y fue así que le enseñó a impostar al voz y disfrutar del bel canto, porque detrás de esa voz adivinaba grandes dotes de artista.
El chico había venido del Uruguay con su madre Berta,  nacida en la francesa ciudad de Toulouse. Cargaba con dos hijos, y a alguna vecina del conventillo llegó a contarle su historia. 

Llegó al país oriental, buscando las famosas Minas de Corrales, explotada por la Compañía de Oro Francesa, donde trabajaban muchos de sus compatriotas. Deambuló y vivió como pudo, pasando por el taller de Planchadoras hasta conseguir trabajo en el Cabaret “La Rosada”, propiedad de un mandamás de la zona, el Coronel Escayola. Persona influyente de confianza del Presidente Máximo Santos. De nivel cultura superior y pasiones varias, entre ellas el Teatro y las mujeres. Sus influencias no se limitaban a la plana mayor del gobierno, sino que supo vincularse con familias socialmente destacadas como la de los Oliva-Sguirla. Tan vinculado estuvo, que se casó con sus tres hijas a medida que fue enviudando: primero con Clara con quien tuvo dos hijos, luego con Blanca, a quien hizo madre de seis, y finalmente con María Lelia, con la que sumó seis más a la estirpe.

Contaban las malas lenguas del pueblo, que antes de desposar a la última de las tres, María Lelia, cuando aún era su cuñada y sólo tenía 13 años, la embarazó. De tal forma, la joven fue a dar a luz a la Estancia Santa Blanca, propiedad del Coronel, próximo al Valle Edén, quien ordenó se diera el recién nacido a una peona, la que se hizo cargo del mismo hasta que éste tuvo alrededor de tres años.
Por esas cosas de la vida, el coronel decide darle la tenencia del hijo de María Lelia, a quien llamaban Carlitos, a Berta, que embarazada de Romualdo López, tipógrafo del El Heraldo, propiedad de Escayola.
Rompe relaciones con su amante y con el Coronel, y decide viajar a Montevideo. Una vez allí, deja en custodia de unos conocidos a Carlitos, para viajar a Francia a dar a luz a Charles Romualdo Gardés. Pasado el tiempo decide volver por Carlitos y junto con su hijo pasan a vivir en Buenos Aires, en la zona del Abasto.

Entre sollozos y lamentaciones, contó Berta a su vecina las penurias padecidas que incluían la  muerte de su hijo Charles, por una enfermedad que asoló la ciudad. Cierto es, que tanto por el origen oscuro como el destaque social de los protagonistas que componen esta historia, hacen que estos hechos se oculten celosamente y sólo salgan a la luz, por rumores o confesiones a media luz.
Por esos tiempos comenzaron las mocedades épicas de Carlitos. Al muchacho “le tiraba el teatro” y buscó la manera de meterse de cualquier forma, aunque más no fuera entre piolas y telones.
Fue así, que comenzó a hacer mandados para los diferentes teatros bonaerenses. Su madre adoptiva, no podía adivinar en medio de tantas penurias, que algún día ese hijo adoptivo, llegaría a erigirse en un famoso cantante con un excelente registro de
voz.

-Avanti, ragazzo, non abbiate paura. ¡Presto! ¿Tu voi cantare?- le pregunta Rufo al pibe morochito, que asiente con convicción.
Y de a poco aquella voz se fue convirtiendo en el Zorzal Criollo, el gran Carlos Gardel.


El dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez, afirmó al respecto que un artista no tiene nacionalidad. Él es de donde oye aplausos.



12 comentarios:

Tracy dijo...

Me ha gustado el relato, pero la introducción me ha chiflado porque has hilado a los blogueros con los relatos con Tésalo, todo de una forma magistral hasta redondearla. ¡Chapeau!

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Buena definición de leyenda urbana, ejemplificada con Tesalo, el fundador de estas convocatorias, que saltan límites, llegando muy lejos. Podría introducir la de un blogero que nadie ha visto, que se hace llamar Demiurgo. Podría no ser un individuo, sino un grupo trabajando colectivamente.
Que tal si Gardel no tuvo origen, si era el pseudonimo usado por Bela Lugosi, para su carrera musical. Hay un notable parecido.
En Daily Planet deben saber de leyendas, viven en la ciudad de Superman.

Fabián Madrid dijo...

Me ha gustado hasta por las referencias en italiano. Bravisimo.

Montserrat Sala dijo...

Lo que mas me ha gustado de tu relato complicado e increíble, es lo último que dices en él: que solo es su patria aquella en la que lo aplauden. Igual que el que tiene que ganarse el pan,con el sudor de la frente, cuenta que su patria está donde hay el curro.
Lo demás son monsergas.
No obstante hay que reconocer que tu historia esta muy bien hilada. Un saludito

Neogéminis dijo...

Bueno, chicos,se han pasado!...esta historia que nos traen que se suma a tantas otras de igual calibre sobre el gran Carlitos y su tan misterioso origen no hace sino engrandecer aún más a su mentado protagonista!...porque es eso lo que hacen las leyendas, no?...hacer más destacado el hecho que les dio origen, y en este caso, don Carlos Gardel era fue y será, un grande!

Un abrazo para ambos!
P.d
me ha parecido muy bueno que traigan a Tésalo de la mano de las leyendas jueveras!...creo que merece un capitulo entero, un post especial para darlo a conocer a quienes no se han sumado desde el inicio a esta aventura literaria de cada jueves.

Cecy dijo...

Me han emocionado reporteros :)
Y es cierto es ciudadano del mundo o donde le sienta los aplausos.
Y plas, plas, plas, para ustedes.

Se los quiere.

G a b y* dijo...

Excelente texto, con una frase que concluye en algo que no tiene discusión, los artistas, son propiedad universal. Todos los que gustemos de uno u otro, los adoptamos con el alma y ahí le sentimos. En cuanto a la introducción, fue tan, pero tan buena, que me quedé con ganas de más!!! Me sumo a la sugerencia de Neo. Saber un poquito más de Tésalo no estaría nada mal, pues soy de las que no conocen bien quién es y solo sé que existen normas por él impuestas, más allá de que normalmente les saltemos por encima.
Besos!
Gaby*

Pepe dijo...

Por muchas vueltas que le deis y patrias que le adjudiqueis, sigo insistiendo en que el gran Carlos Gardel tuvo que ser de origen andaluz. Seguro que sus antepasados fueron emigrantes andaluces.
Me ha gustado mucho vuestra dialéctica contienda magníficamente argumentada, cada quien arrima el ascua a su sardina y lo hace brillando a gran altura.
Un fuerte abrazo para ambos, mis reporteros favcritos.

Lucia M.Escribano dijo...

Es un placer leeros queridos amigos! Solo puedo decir que un GRANDE como Carlos Gardel, a mi me dá igual de donde sea...Lo siento cerca, mi padre lo adoraba y nació en Salamanca ( España )Junto a su recuerdo suenan la canciones de Gardel que él escuchaba..Y que yo aprendí a amar a traves de él.
Besos amigos.

San dijo...

La introducción de matrícula. Los jueveros ya son leyenda y Tésalo ni qué decir ¿quien lo vio? ¿quien hablo con él? ¿quien conocer realmente sus nórmas? y lo más de lo más¿quién la sigue? Ahh!!!! Como dice Mónica un buen tema a tratar.
Luego ese relato maravilloso para cerrar el tema de Gardel como regalo, vamos que no se puede pedir más, aunque apoyo a Pepe ¿ni una pizquita de andaluz?
Reporoteros un lujo.
Besos.

Charo dijo...

Bueno, bueno, vaya polémica con el origen de Gardel ja,ja. El relato está genial, me ha encantado.
Por cierto, que yo he oído hablar de Tésalo y sus normas pero en realidad no tengo ni idea de cuales son ¿Donde las puedo ver? ¿O es también otra leyenda?....

Carmen Andújar dijo...

Bueno, bueno, esta historia también puede ser verídica; aunque muy rebuscada; pero cosas peores se han visto. Toda una leyenda urbana. Valenciano, francés, uruguayo o Argentino, ¿qué más da? Un gran cantante al fin y al cabo.
Un abrazo


Este, es un trabajo realizado por dos reporteros de ficción, que con la mayor de las indisciplinas, pretenderán entreteneros con sus informaciones sobre la actividad en nuestro virtual espacio Blogosférico.

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