16.5.13

Este jueves relato: La fiebre del oro

 

Metrópolis, 15 de mayo de 2013
Editorial

"El virus continua activo" dice la propuesta juevera.

Para bien o para mal, las quimeras, los sueños, los locos objetivos, siguen poniendose delante nuestro, como una gran zanahoria, a veces como una gran manzana, y así se dispara el termómetro marcando los grados de una fiebre que nos abarca, nos aprieta, y nos lanza hacia la locura y el "más allá" de lo cotidiano, a veces seguro, a veces definitivamente desolado.

"Hacer la América" puede ser un punta pie inicial y así se cruzan líneas divisorias para extender fronteras y acortar océanos y muchas vidas se convierten en leyendas, mitos o simples patrañas del destino, que dejan al pobre iluso, desnudo ante su mala suerte, jugada al todo o nada después de inventarse el paraíso, que sólo resultó una triste y desangelada fábula.

Relato.
De cómo conocí a Ivonne de Carlo.


Me fui a California cuando se me hizo insoportable el hambre. Quería encontrar el éxito, mi vellocino de oro, y de un plumazo borré todo, hasta mi nombre. Seguí luchando contra el mundo, la soledad  y la falta de oportunidades.                     
Aquel día,  tropecé con el aviso en la puerta del edificio de alquiler. La verdad rebelada rezaba en opacas letras: SE BUSCA MUJER JOVEN, DE APARCIENCIA SALUDABLE, DE TEZ BLANCA Y CABELLO RUBIO. No lo dudé y me presenté en la dirección que indicaban.  En el mostrador,  con modos vulgares anotaron, mi nombre en una lista. A la semana estaba trabajando y soñando con que ese sería el trampolín dorado que me lanzaría al éxito.                           

De eso han transcurrido diez años y veinte amantes. Tengo en mi haber un hijo de cinco años y todavía con algo de optimismo luzco joven y bonita.
Hoy en particular me siento felíz, estoy un poco más cerca del sueño.
                                   
Disculpen, tengo que dejarlos, me están llamando: Toma 5. Calamity Jane and Sam Bass,  grupo de  cantinero y coristas en el salón, Calamity Jane discute con corista 1.









15 comentarios:

Lucia M.Escribano dijo...

Me encanta saber como pensaba y vivio una actriz aquellos días desde sus propias letras !
Por cierto...La miseria, la mayoria de las veces no se acaba encontrando ese aparente filón de oro que nos deslumbra....Deveríamos rascar un poco antes de celebrar el ayazgo.
Besos a los dos amigos.

Sindel dijo...

Cada uno busca como puede concretar sus sueños, a veces se pagan precios demasiado altos. Todos se aprovechan de la miseria de los demás. Es una constante aun hoy en día.
Un beso.

Tracy dijo...

Ivonne de Carlo.... ¡qué recuerdos!, me ha gustado verla en tu relato.

Neogéminis dijo...

Imagino que el Hollywood de aquellas décadas de pobreza y guerra en el mundo habrá sido una verdadera meca para tantas almas ilusionadas que pretendían lanzarse hacia un futuro distinto y prometedor. Detrás de cada intento habrá habido más de una desilusión y engaño, más de cien amarguras, más de cien mentiras dichas y otras tantas promesas incumplidas. Pero entre esas historias, algunas -las menos- se habrán hecho realidad, o al menos se acercaron bastante a esos sueños que le dieron impulso.
Me ha gustado el giro que le han dado a la propuesta de este jueves!
Un abrazo para cada uno, chicos!

Mar dijo...

Cuando el hambre aprieta, no creo que nadie vaya buscando quimeras ni nada parecido. La supervivencia hace que uno acepte lo primero que le permita tener un plato de guiso.

Bss.

Carmen Andújar dijo...

Siempre se ha de luchar por los sueños; pero con los piés en el suelo.
El hombre siempre busca estas quimeras y pocas veces se hacen realidad.
Un abrazo

G a b y* dijo...

Los sueños son esa cumbre a la que queremos llegar, no siempre se cumplen mágicamente, a veces hay que sobrepasar muchos escollos y pruebas para alcanzarlos. Cada uno sabe hasta dónde estamos dispuestos.
Beso!
Gaby*

San dijo...

El brillo ciega, cuando uno logra frotarse los ojos y quitar el replandor descubre una realidad muy dura. Menos mal que algunos si que logran alcanzar lo que buscan.
Bonita vereda la que tomó el tema propuesto.
Dos abrazos.

Charo dijo...

Un enfoque diferente del tema propuesto...bonita historia. Hay que perseguir los sueños aunque no siempre se cumplan.
Besos

Pepe dijo...

A veces, cuando perseguimos simplemente la supervivencia, se nos abren puertas que no habíamos soñado y nos adentramos en ellas. Tal vez Ivonne de Carlo no soñaba con ser actriz y fué buscando sencillamente satisfacer el hambre. A menudo, tras los brillos, la fama y el oropel, se esconden historias de infinita tristeza y desencanto. No todo es oro.
Un fuerte abrazo.

Cecy dijo...

No siempre lo que vemos brillar se ha presentado por arte de magia, sino mas bien con un trabajo por detrás, algunos mas realistas que otros, algunos llegan a cumplir su sueño y otros se conforman, aunque el sacrificio ha sido mucho.

Abrazo:)

Fabián Madrid dijo...

A Ivonne de Carlo, la recuerdo de una serie de terror cómico. Buen recuerdo y buena foto. Un abrazo

miralunas dijo...

una idea muy creativa, presentar el virus del oro desde esta perspectiva de la bella aventurera. y me ha encantado el texto que la encabeza.

abrazos, chicos

Juan Carlos dijo...

Un magnífico colofón para el tema, el paraíso "que sólo resultó una triste y desangelada fábula". Me encantó la frase.
Yvonne de Carlo es de quienes si lo encontraron, más o menos, al menos en comparación de tantos otros.
Abrazos, amigos reporteros.

Natàlia Tàrraco dijo...

Los ilusos solemos tener mala fortuna cuando equivocamos los sueños, tenemos que ilusionarnos con los verdaderos filones de oro, aquellos que brillan en las sonrisas y en el pájaro, en la mar y en la amiga charla.
Sabía la calamitosa Ivonne que el sueño de Hollywood a veces termina en pesadilla, probó suerte y nos regaló su belleza, no es poco.
Besitos vuelta de Nápoli la del sol de oro y la mar eterna.


Este, es un trabajo realizado por dos reporteros de ficción, que con la mayor de las indisciplinas, pretenderán entreteneros con sus informaciones sobre la actividad en nuestro virtual espacio Blogosférico.

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